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EL PODEROSO COTOPAXI

Al volar a Quito durante el día, la gente a menudo puede apreciar su majestuosa forma a través de la ventana de su avión, pero eso no quiere decir que el Cotopaxi también se puede ver desde varios puntos de Quito y la sierra central.

Cuando buscas Ecuador en Internet, no es raro ver imágenes de Cotopaxi, uno de los volcanes de forma cónica y con picos nevados más famosos del país. Cotopaxi es un ícono fotográfico, geológico y sentimental en general en el corazón de muchos, sino todo, los ecuatorianos. Los viajeros también son víctimas de la belleza del volcán, amando y admirando sus características encantadoras.

Cotopaxi, pico volcánico, en la Cordillera Central de los Andes, Ecuador central. Elevándose a 5.911 metros; se encuentra entre los volcanes activos y más altos del mundo. Cotopaxi tiene un cono casi perfectamente simétrico, interrumpido solo por un cono menor: Cabeza del Inca («Cabeza del Inca»).

El primer europeo en intentar un ascenso al Cotopaxi fue Alexander von Humboldt en 1802. No pudo llegar a la cima y declaró que la montaña era imposible de escalar. Pero en 1872, el científico y viajero alemán Wilhelm Reiss logró llegar a la cima.

Algunos visitantes, con la fuerza, preparación y voluntad necesarias, se suben a las pistas para coronar la alta cumbre. Mientras se empapa de todo lo que forma el Parque Nacional Cotopaxi: una amplia zona de páramo, hogar del cóndor andino, zorro andino, caballos salvajes y muchas otras especies.

¿Por qué visitarlo?

  • Aspectos culturales: Cotopaxi es una montaña sagrada para muchos grupos étnicos nativos, y siempre ha causado admiración tanto de adentro como de afuera. Incluso si lo ves todos los días, su majestuosidad nunca pasa de moda. Se cree que su nombre, aunque la gente no está de acuerdo, es de origen Kichwa. En consecuencia, la traducción más extendida dice que «coto» significa cuello o garganta, y «paxi» se refiere a la Luna por lo que su significado sería «cuello de la luna».
  • Biodiversidad: Las condiciones extremas de los páramos fuerzan a las plantas para adaptarse. Los más adeptos a esta táctica de supervivencia son los pastizales: las plantas con hojas largas y delgadas (que no parecen hojas, más bien espinas) no pierden tanta agua como las hojas anchas de las plantas más comunes. Las hojas mueren pero permanecen en la planta, protegiendo las frágiles hojas jóvenes y las flores en el centro de la pluma. Los arbustos, como el chuquiragua, tienen hojas pequeñas y resistentes para soportar la escasez de agua utilizable. Muchas plantas crecen como almohadillas gruesas, creando un microclima interior que protege sus delicados cuerpos jóvenes. Las rosetas sin tallo, como la achicoria y la valeriana, hacen crecer sus hojas en el suelo para mantener la humedad y generar calor.

Mientras recorres esta zona será relativamente fácil ver conejos, zorrillos e incluso ciervos y comadrejas andinas (conocidas como chucuris), y halcones, cerdos, quilicos y gaviotas andinas volando por el cielo. Con suerte, es posible que veas cóndores y mandolinas. En la laguna de Limpiopungo se bañan fochas y patos andinos. Dos mamíferos marsupiales habitan el parque, zorros andinos y ratones marsupiales. Ranas marsupiales, cutines, lagartos y guagsas se suman a la gama de diversidad.

Lo más destacado: Cotopaxi también es maravilloso por su forma de cono perfecto y su brillante manto de nieve perpetua, y para Yanasacha, una enorme pared de roca negra que parece un ojo, visible desde el norte. El cráter tiene 800 metros de diámetro y 334 metros de profundidad.

Actividades permitidas:

Acampar: Acampar se ha vuelto más difícil desde la reciente erupción del Cotopaxi en agosto de 2015. El Parque Nacional ya no permite acampar en los terrenos del parque. Su mejor opción es dirigirte al norte del parque donde hay algunas pequeñas hosterías en las carreteras secundarias que conducen a Machachi y Sangolquí.

Camina por la Laguna Limpiopungo: La Laguna Limpiopungo es un lago estacional que aumenta de tamaño durante la temporada de lluvias. Es el hogar de las gaviotas andinas que anidan y se pueden ver durante todo el año. Se pueden observar colibríes a lo largo del sendero junto con pequeños conejitos y varias especies de aves que comen semillas. Los caballos salvajes de Cotopaxi a menudo pastan cerca del final del sendero.

Caminata al Refugio: A los ecuatorianos les encanta conectarse con sus deidades de la montaña y una forma de hacerlo es caminar lo más alto posible. Desde la erupción de agosto de 2015, el Parque Nacional ha dejado de escalar hasta el glaciar y la cima del Cotopaxi, pero ha reabierto el sendero hacia el Refugio José Ribas a 14,764 pies (4,500 metros). La caminata es agotadora, requiere una buena capacidad pulmonar, y las vistas en un día despejado son incomparables.

Bicicleta por la montaña Varias empresas ofrecen recorridos en bicicleta de montaña en el Parque Nacional Cotopaxi. La mayoría comienza en el comienzo del sendero hacia el Refugio José Ribas y se dirige directamente hacia la montaña por el camino sin pavimentar y ventosa. Otros andan en bicicleta por la carretera principal a Laguna Limpiopungo. Viajar en bicicleta en lugar de en automóvil brinda más oportunidades para fotografiar caballos salvajes y observar al hermoso Colibrí Estrella de Ecuador con su cabeza púrpura brillante y su pecho blanco brillante.

Algunas recomendaciones

Ropa: Ropa de abrigo, poncho impermeable en caso de lluvia o llovizna. Calzado adecuado y botas para caminar si se pretende realizar caminatas medianas o largas.

Caminata al refugio: Hay personas que se ven afectadas por la altura, especialmente durante la caminata desde el estacionamiento hasta el refugio de Cotopaxi. Camina despacio y haz varias paradas para que el cuerpo se acostumbre a la altura. Si sientes mareos o dolores de cabeza, lo mejor es descender.

 

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